Cuando a la Sunat le toca estar en la mira

By / 3 meses ago / Reportaje / No Comments
Cuando a la Sunat le toca estar en la mira

Siempre es rentable pegarle a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), y por ello todos los candidatos presidenciales la han tomado de piñata. El dos veces presidente de la República Alan García la calificó de “sanguijuela” por afectar a pequeños empresarios, y el sentir de la población sintonizaba con tal opinión. Pero esta vez no es un candidato sino el flamante ministro Alfredo Thorne quien informó en el programa Agenda Política que ya tiene tres personas de su confianza en esa institución, quienes trabajan directamente con él, y que prevé cambios no cosméticos: no solo se cambiarán personas sino también “la estructura de la Sunat”. Thorne no solo es ministro de Economía sino también creador (en materia económica) del Plan de Gobierno de PPK, y en dicho documento ha tenido duras palabras para el organismo tributario y esboza las líneas matrices de la reestructuración de la forma y el fondo de la recaudación de impuestos. MENOS PLATA EN LA CAJA La superintendencia tributaria es el corazón que bombea plata al Gobierno de turno. Si no hace su trabajo, sencillamente no se pueden pagar salarios, construir carreteras y menos subvencionar programas sociales. Hablan los resultados. En julio de 2016, los ingresos tributarios del Gobierno central ascendieron a 6049 millones de soles, monto menor en 896 millones de soles al mismo mes del año anterior. Este resultado representa una disminución de 15,4 por ciento en términos reales. ¿Quizás se trató de una mala racha? No. Según el informe de Ingresos Tributarios de la Sunat (CL1), en el acumulado a julio de 2016 se registró una disminución de 5 por ciento debido menores cotizaciones del cobre, oro y gas (nuestros principales productos de exportación), la desaceleración de la economía y “las medidas de política tributaria que implicaron una reducción en las tasas del impuesto a la renta tanto empresarial como del trabajo, reducción de aranceles y la racionalización de los sistemas administrativos (retenciones, detracciones y percepciones)”. Thorne ya veía esto en plena campaña electoral y diagnosticó que el problema era de fondo, dado que “las estadísticas de nuestro sistema tributario evidencian importantes debilidades”. Cita que solo 54 contribuyentes representan el 40 por ciento de la recaudación; del total de 7,5 millones de contribuyentes registrados, solo 450 000 son contribuyentes recurrentes, y de estos la mitad son pequeñas y medianas empresas que casi no tributan; los 2263 contribuyentes independientes de cuarta categoría representan tan solo el 0,1 por ciento de la recaudación y los regímenes voluntarios del régimen especial del impuesto a la renta (RER) y el régimen único simplificado (RUS) representan apenas 0,5 por ciento de la contribución. Para Jorge Picón, abogado tributarista y ex intendente nacional jurídico de Sunat, los resultados que se vienen dando en términos de recaudación tributaria no son ninguna sorpresa. Durante los últimos 15 años, la recaudación tributaria ha dependido dramáticamente de los precios de los metales. Recuerda que la época dorada de la recaudación, entre 2005 y 2007, estuvo apoyada en el alza de los precios de los metales industriales como el cobre y el zinc; luego subió el oro y más adelante sería la construcción (obras públicas y sector inmobiliario) quien logró mantener los niveles de recaudación obtenidos. Muy diferente es la situación actual. SER EL CUCO NO FUNCIONA Jorge es muy claro y directo en su apreciación a la gestión de Sunat durante el último gobierno: “En los últimos cinco años, Sunat ha retrocedido sustancialmente en lo que puede llamar base tributaria, a pesar que el número de trabajadores en el gobierno anterior ha aumentado dramáticamente, su efectividad se ha reducido sustancialmente. Sunat tiene una recaudación pasiva. Va y le hace la guerra al formal, es el cuco del formal, no ha hecho ningún esfuerzo para generar una percepción de riesgo a los informales”. Pero el tema también va por la forma cómo la Sunat se relaciona con el ciudadano. Recientemente varios contribuyentes han narrado su vía crucis frente a la Superintendencia. Rosario Choque Apaza, madre soltera de 44 años, dueña de Luminex Ross, su ferretería de nueve metros cuadrados en la ciudad de Andahuaylas, en Apurímac, fue notificada de una multa tributaria por 128 000 soles por haber registrado datos falsos a pesar que apenas mueve 20 000 soles al mes y su capital es apenas 38 000 soles. El problema se había generado por error de digitación (se coló un cero) en la declaración jurada y la Sunat declaró su queja como inadmisible dado que primero debía pagar y luego sería evaluado su caso. Ella impugnó la multa en el Tribunal Fiscal, pero luego de la transmisión del caso en Cuarto Poder, la Sunat asumió haber cometido un error y pidió disculpas. El tribunal de la televisión parece más benévolo y eficiente que el de la Sunat. La ola de reclamos (fueron una docena los expuestos en la prensa) obligó al superintendente Martín Ramos a señalar que se ha dispuesto reforzar la Oficina de la Defensoría del Contribuyente y Usuario Aduanero de la Sunat, a través de la conformación de un equipo permanente, para que monitoree y actúe de manera rápida en la atención de las quejas que se presenten. “Anualmente realizamos alrededor de 10 millones de trámites, y si bien lo ideal es que no se produzcan errores, es indudable que se pueden cometer. Lo que estamos buscando es que se reduzca este margen de error, y si se presenta, corregirlo rápidamente. Hemos avanzado en reducir en el primer semestre de este año en 11 por ciento la cantidad de quejas, pero debemos seguir trabajando en esa dirección”, señaló. Y hoy como todo se mide en métricas, Ramos notó que el objetivo es reducir en un 50 por ciento las quejas de los contribuyentes. Pero, ¿este tipo de forma de relacionarse (“paga y luego quéjate”) con el contribuyente trae resultados? Thorne señala en el Plan de Gobierno de PPK que entre 2011 y 2013, las acciones de fiscalización se incrementaron 56,7 por ciento, en promedio, sin que se registren cambios significativos en la base tributaria, que sigue siendo cercana al 16 por ciento del PBI. “Lo que queremos con esta reforma es que el contribuyente pague una contribución proporcional y equitativa de sus ingresos por los servicios públicos que reciba”, subraya el documento en la página 139, en donde además revela que el tema no era la escasez de manos, dado que se duplicó la planilla. Con relación al caso de Rosario Choque, Jorge Picón considera que fue patético. En sus palabras: “Sunat debería de tener una mejor capacidad de reacción; las pocas veces que se ha implementado intentos de organismos de Defensoría del Contribuyente dentro de Sunat o del MEF, nunca han funcionado. Es indispensable que la propia administración tributaria implemente áreas efectivas de Defensoría del Contribuyente. Cuando se implemente de manera masiva la factura electrónica, va a ser aun peor. Este fue un error de digitación que se hace una vez al mes; lo que se vendrá con facturas, notas de crédito y demás emitidas diariamente será algo inmanejable si Sunat no soluciona antes estos problemas. Si bien es loable que se masifique la factura electrónica, Sunat está creando problemas a todo nivel. Actualmente, está cobrando millones de soles de IGV no solo a empresas pequeñas o medianas, sino a empresas grandes, solo porque el sistema informático de Sunat no permite la anulación de una factura electrónica”. ES UN ASUNTO COMERCIAL Jorge Picón considera que no existe una relación directa entre la cantidad de dinero que paga un contribuyente y los servicios recibidos, y eso ha sido una constante. “La persona promedio que paga impuestos en Perú no recibe educación ni salud ni siquiera seguridad del Estado. Los que más pagan son los que menos servicios reciben –más ganas, más gastas en tener todos los servicios privados–. Los impuestos no se gastan donde se paga, sino en zonas definidas como pobres o con carencias (aun cuando la minería informal sea la principal actividad económica)”, indica Picón. Como se ve, no parece ser la solución que la Sunat produzca plata recaudando impuestos y acogotando al contribuyente, dado que la base tributaria (que es como la nota final) no crece. “Si en los últimos años el país ha crecido y seguimos manteniendo la misma tasa de informalidad, quiere decir que el informal también se ha vuelto competitivo. Y se ha vuelto competitivo porque le es más barato ser informal, pues la tasa es tan alta y la contingencia de que lo atrapen tan baja (porque Sunat no va a fiscalizar al microempresario, sino a los grandes) que no justifica ser formal”, comenta José Castillo, contador y socio del Grupo Verona a cargo de la División de Servicios Financieros. Castillo señala que el gobierno está apostando por llevar a esta gran masa de informales a la formalidad, y que si algo debe buscar la Sunat es una reforma comercial. “Esta reforma comercial pasa por cambiarle al chip a los auditores y fiscalizadores, a trabajar de la mano con el contribuyente, educándolo, no dudando de la información que presenta, incluso ofrecer facilidades de pago para aquel contribuyente que no tiene con qué pagar”, indicó. “La base tributaria crecerá en medida de que los informales se vuelvan formales, y es lo que busca la reforma tributaria. Al ampliar los límites de cada tipo de contribuyente, la Sunat le dará este beneficio a cambio de que le traigan todas las facturas de salud, de educación y de vivienda. Con esto, asumiendo un comportamiento racional del contribuyente, este no debería tomar un alquiler en negro. A partir de ahí, las facturas serán dinero. Será el mercado entonces quien buscará tener comprobantes de pago de cada uno de sus gastos o proveedores. Será el mercado quien regule y la Sunat volverá a lo que es su función, recaudar.”

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