FARISEÍSMO EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

By / 1 semana ago / Zona Roja / 1 Comment
FARISEÍSMO EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Hace unos días, murió de un ataque al corazón Daniel Abad Medina, mientras laboraba en la Biblioteca Nacional del Perú. Su deceso sorprendió a sus compañeros quienes lo tenían en muy alta estima, pero en el velorio hubo un episodio de un cuestionado personaje que los indignó.

Los restos del profesional fueron llevados al local de San Borja, y muchos recordaron que había sufrido mucho cuando hace unos años fue separado de su puesto en la imprenta, porque el entonces director de la BNP, Ramón Mujica, lo denunció ante la Fiscalía Anticorrupción porque supuestamente había comprado máquinas usadas. Como todas -o casi todas- las denuncias del antropólogo, fue archivada.

Sin embargo, muy suelto de huesos Mujica se apareció en el velorio y saludó a los deudos de Abad, para luego irse como si nunca hubiera tenido que ver en el deterioro físico del ahora fallecido trabajador.

César Rojas

Periodista de investigación y miscelánea. Creo que solo la verdad nos hará libres, aunque duela

One Comment

  • Amelia Alegría12. Ene, 2017

    El autor de este artículo proclama: La verdad nos hará libres, como lo hiciera Cristo.
    Veo que escribió una serie de cosas inexactas, alejadas de la verdad sobre el compañero Ramón Abad y su deceso.
    El hecho de ser libres, no significa ser libres para informar mal o desinformar al lector.
    Yo trabajé codo a codo con Daniel en la Biblioteca Nacional del Perú en último año, gozaba de mucho respeto porque luchó por él y por todos.

    Sobre su relación con el Director Nacional, se que eran amigos y “tocayos”; su salida de imprenta fue por boicotear la entrega de un trabajo
    solicitado por la ministra, error que les costó la salida al conjunto de todos los trabajadores; no hubo sanción mayor que esa.
    Sobre la denuncia, ante la Procuraduría, fue un procedimiento de rigor por que dió conformidad a la compra de una maquinaria de imprenta,
    que nunca funcionó; hecho a que fue inducido por un funcionario de mayor jerarquía y verdadero responsable y que Daniel pudo demostrar, por
    eso pudo librarse de la denuncia.

    Tales hechos, mas allá de las mortificaciones para Daniel y para el Director Nacional, no acabaron la amistad entre ellos, todo lo contrario,
    sabían dialogar como hombres de bien. Son gestos que hablan muy bien de ambos, uno asumiendo su papel de funcionario público,
    anteponiendo el deber sobre la amistad, hasta que los hechos se esclarezcan. Y Daniel, sin correr a sus responsabilidades, a diferencia de otros, colaborando
    con las investigaciones, respondiendo por su buen nombre, sin amenazas, sin argucias y sin abandonar sus sueños y la lucha por sus derechos
    y el de todos, con éxito hasta la victoria siempre y como bien lo dijo antes de irse: MISIÓN CUMPLIDA.

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