No habrá ORO sin plata

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No habrá ORO sin plata

En el Perú pareciera que no existe revulsivo a corto plazo para esperar que mejoren los indicadores deportivos. A pesar de haber obtenido mejores resultados individuales en Río 2016 en comparación con anteriores ediciones, el deporte peruano sigue demostrando que no está al nivel de los vecinos latinoamericanos emergentes, como Colombia, Chile, Ecuador y Argentina, hecho que alimenta la teoría del papelón que pueda protagonizar el país que acoge los Juegos Panamericanos 2019. ¿Qué está pasando? CARRERA DE FONDOS El presupuesto con que cuenta el Instituto Peruano del Deporte (IPD) es de 179 millones de soles (54 millones de dólares), y ha tenido una reducción notable en comparación con los últimos años. En 2014 se asignaron 181 millones de soles al IDP, en tanto que en 2015 fueron 194 millones. Este dinero debe ser distribuido de acuerdo con las necesidades de hasta 56 federaciones deportivas, exceptuando la de fútbol, que maneja ingresos propios y se administra como gerencia privada. Al poco interés del Estado por conceder un mayor porcentaje de sus fondos al deporte (este año se destina solo 0,12 por ciento del Presupuesto General de la República), lo acompaña la nublada visión del IPD para lograr su propósito principal: desarrollar y captar talentos deportivos en todo el Perú. De acuerdo con un informe de ComexPerú, el 84 por ciento de los fondos del IPD en 2014 fue desembolsado en infraestructura. El resto –apenas un 16 por ciento– se destinó a la formación de atletas y a optimizar sus condiciones físicas. Similar, pero aún más preocupante, fue la segmentación este 2016: solo se usó el 2 por ciento (4 millones de soles) del presupuesto en este último concepto. Es cierto que los gastos se han concentrado en la implementación de proyectos de infraestructura para los Juegos Panamericanos de 2019, entre ellos el Parque Panamericano (Villa María Del Triunfo), el Parque Malecón (San Isidro), el Espigón de La Punta (Callao), el Parque Costa Verde de (San Isidro), el Estadio Atlético y el Centro Acuático en la Villa Deportiva Nacional del IPD, obras que suponen un desembolso aproximado de mil millones y que se espera sean culminadas a fines de 2018, pero ello no quita la presencia de este indicador según el cual persiste la desigual y marcada división de gastos en el deporte nacional. Si realizamos una sencilla comparación con la experiencia asimilada por vecinos países encontramos abismales diferencias que ponen los pies de nuestra realidad sobre la tierra. Colombia invirtió aproximadamente 43 millones de dólares en la formación de nuevos deportistas líderes del deporte panamericano. Esta cifra, pese a ser alta en comparación con la aplicada en Perú, significa tan solo el 12 por ciento de sus fondos públicos asignados al deporte, y en los dos últimos Juegos Olímpicos ha ganado 16 medallas de oro, plata y bronce. Una cifra muy superior a las 11 preseas que el deporte colombiano había acumulado en más de 40 años de olimpismo hasta antes de 2012. Caso diferente es el de la potencia mundial Brasil, que invierte más de 350 millones de dólares solo en la preparación de sus deportistas. PREMIOS DE DESCONSUELO La construcción de estadios y centros de alto rendimiento no sirven si no hay la cantidad necesaria de deportistas para ocuparlos. Perú está lejos de atribuirse un rendimiento similar a Colombia, Chile o Ecuador si mantiene el actual modo de capitalizar sus fondos. El IPD apoya al representativo peruano con un crédito económico increíblemente bajo. En teoría, un deportista profesional recién recibe insumos mensuales que van desde los 600 soles hasta los 3300 cuando es acreedor de un logro nacional o internacional. A quienes obtienen títulos locales, baten récords y ganan el máximo certamen de la disciplina se les asigna el pago más bajo, que llega a un máximo de 1200. Para colmo de los colmos, una mitad de la retribución es en forma de vales de comida y la otra mitad en efectivo. El pico máximo de ingresos para nuestros sacrificados atletas pertenece a los ganadores de medallas en Juegos Panamericanos. HAY QUE CORRER CON LAS LEYES Recientemente, el Congreso de la República ha aprobado nuevas leyes en beneficio del deporte. Se trata de la Ley de Práctica de la Educación Física en los Colegios Públicos, la Ley de Mecenazgo Deportivo y la Ley de Organizaciones Deportivas. Estas reformas, impulsadas en su momento por el exparlamentario Alberto Beingolea, podrían significar, a largo plazo, el inicio de la transformación del deporte peruano. Como acciones principales se formarán más profesores de educación física aptos para impulsar el surgimiento de deportistas desde el colegio; la ley Prodac provocará que la universidad deje de ser la tumba de los atletas peruanos quienes, debido a la pésima retribución otorgada por las organizaciones deportivas, optan por estudiar otras carreras profesionales en busca de un mejor futuro; y la ley de Mecenazgo Deportivo permitirá que más capitales privados comiencen a invertir en este ámbito, luego de que el especialista en Marketing Deportivo, Marco Flores, afirmara que solo existen 20 marcas que auspician eventos, competencias o figuras del deporte. La meta de ponernos a la par de nuestros pares latinoamericanos parece estar todavía lejos, pero quien sabe con estas leyes podamos correr mejor y dar el salto.

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